¿Por qué en Dpila no trabajamos “por disparos”?

Esta pregunta que tal vez no te hayas planteado en las primeras sesiones de tu tratamiento de depilación láser, es probable que te la formules cuando ya lleves varias sesiones y las zonas de pelo sean aisladas y por “corros”. Pensando que tal vez sea el momento de «disparar» y tratar sólo el pelo visible. Traducido todo esto en cobrar por disparo emitido.

Resultaría absurdo en cualquier otro método de depilación, ya sea pinza, cera, maquinilla… cubrir la zona en la que no hay pelo. Sin embargo, sí tiene sentido e incluso es aconsejable, hacerlo en sesiones de mantenimiento de depilación por láser.

El motivo viene justificado por las fases de crecimiento del pelo y su concentración de melanina en cada una de las fases.

Cuando llevamos varias sesiones de depilación por luz láser y el pelo tarda meses en aparecer, nos puede dar la falsa idea de que por fin, todos los folículos activos tiempo atrás, han dejado de estarlo y  ya no nos va a aparecer pelo nunca más.

Sin embargo, esa idea es equivocada. La depilación láser provoca un daño controlado en el folículo piloso para que poco a poco, a través del calor recibido por la luz, ese folículo genere pelo cada vez a una velocidad más reducida, sin poder garantizar que llegue el día en el que deje definitivamente de generar pelo.

De ahí la afirmación de que la depilación láser no es totalmente definitiva y menos en los primeros años de tratamiento (que no te digan lo contrario), porque siempre cabe la posibilidad de que algún folículo nuevo se active o que los más viejos vuelvan, al cabo de los años, a generar algún nuevo pelo.

En consecuencia, cuando ya llevamos varias sesiones de mantenimiento y vemos que el pelo nos aparece cada vez de forma más dispersa, no quiere decir que sólo estén activos los folículos en los que vemos pelo.

Bajo la piel, existen gran cantidad de folículos activos con pelo en fase anágena, la primera de las fases en las que comienza la melanina a crearse y concentrarse en la matriz del folículo, melanina que luego generará el pelo. Es justo en ese momento cuando más melanina hay donde más nos interesa, es decir, en la zona central del folículo que es en donde se ha de concentrar el calor emitido.

Lo que ocurre con esos folículos en fase anágena y por tanto no visibles la mayoría todavía, es que al  estar debilitados por la acción repetida del calor en las sesiones, crecen a un ritmo ya muy lento y pueden estar incluso meses en una fase anágena latente sin avanzar. Pero … están y algún día pasarán a su siguiente fase, fase catágena y los veremos.

Es por ello que en los primeros años en los que ya nos hacemos mantenimientos muy alejados en el tiempo, conviene trabajar toda la zona y no sólo donde hay pelo visible aunque sea disperso. Conseguiremos no tener que venir en repetidas ocasiones a trabajar los nuevos pelos visibles que a buen seguro aparecerán tiempo más tarde.

El fin es que con el paso del tiempo nos salgan únicamente los llamados “tres o cuatro pelos” que estarán localizados y siempre serán los mismos. Es sólo en ese momento cuando sí conviene valorar la opción de trabajar tan sólo una zona aislada con el fin de poder hacernos también con ella.

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